Alemania se ataja: "El software de Microsoft nos espía"
Por Riccardo Stagliano. La Repubblica.
La pregunta ya circula en Internet: "¿Dónde le gustaría espiar
hoy?", una paráfrasis del popular slogan de Microsoft "¿Dónde le
gustaría ir hoy?". La razón de
una relectura tan maliciosa es simple, grave y, sobre todo, inédita: el
ministerio de Relaciones
Exteriores y el ejército de Alemania decidieron dejar de utilizar los
productos de Bill Gates por
miedo a que los espíen los servicios secretos norteamericanos.
La noticia fue dada a conocer por el semanario "Spiegel". Según el
periódico alemán, las
autoridades diplomáticas y el Bundeswehr tomaron la decisión frente a la
sospecha de que la
Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (el organismo que
controla las
comunicaciones, acusado a lo largo de los años de innumerables
violaciones a la privacidad de los
ciudadanos norteamericanos) tenía una "entrada oculta" en el software
producido en Seattle y
podía, de esta manera, adueñarse de los secretos más delicados de la
República Federal.
No sólo el ejército dejará de utilizar software norteamericano, sobre
todo en áreas delicadas.
También serán interrumpidos los servicios de videoconferencia con las
distintas embajadas en el
exterior: "Por razones técnicas", explicó el subsecretario de Relaciones
Exteriores germano
Gunter Pleuger, "hemos evaluado suspender provisoriamente el servicio
vía satélite que
utilizábamos y que 'pasaba' por Denver, Colorado". Un colega suyo, cuyo
nombre se mantuvo
en secreto, comentó que "daba lo mismo tener la videoconferencia
directamente en Langley"
(NdR: el cuartel general de la CIA).
La preocupación provocada por un acuerdo entre Microsoft y la Agencia
Nacional de Seguridad,
en realidad, no es nueva. Ya a mediados de los años 90, la agencia había
manifestado públicamente su intención de obtener una "entrada de
servicio" en las computadoras de cada
uno de los ciudadanos. Y en septiembre de 1999 Andrew Fernandes,
matemático experto en
criptografía de la canadiense Cryptonym Corporation, mientras estudiaba
el sistema de
seguridad de Windows, había descubierto un puñado de códigos
etiquetados siniestramente
como "NSAKey". Microsoft de inmediato salió a desmentir: "Nada que ver
con la agencia: la
llamábamos así coloquialmente porque servía para la criptografía. Por
eso usamos ese nombre,
aunque estamos de acuerdo ahora en que se trataba, en efecto, de una
elección poco feliz".
En aquel momento, la mayor parte de los expertos en privacidad y
seguridad habían manifestado
su escepticismo frente a la supuesta complicidad entre la compañía de
Seattle y los federales. Sin
embargo, Gates y los suyos siempre se opusieron sonoramente a todos los
intentos por parte
de las autoridades de ejercer un mayor control de las PCs.
Andrews, en cambio, no tenía dudas y había colocado en el sitio de la
compañía para la que
trabajaba un breve comunicado que explicaba qué efectos habría podido
tener la "llave"
misteriosa: "El resultado es que a la Agencia Nacional de Seguridad le
resultará mucho más fácil
cargar servicios de seguridad no autorizados en todas las copias de
Windows y comprometer
efectivamente el contenido de todo el sistema operativo".
Los funcionarios de la Bundeswehr, ante la duda, decidieron no correr el
riesgo. A partir de la
clausura de las relaciones entre ellos y Microsoft, las compañías
locales saldrán beneficiadas. Por
caso, la alemanísima Siemens tomó al vuelo la oportunidad y prometió
desarrollar sistemas
informáticos seguros, patriotas y absolutamente "Made in Germany".
Traducción de Claudia Martínez.