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Hipatia :: Blog :: El estado argentino y la educación en libertad -- Richard Stallman - articulo censurado por algun diario en Argentina

January 30, 2012

http://librenetbook.org/?q=node/2

 

Nota biográfica:


Richard Stallman lanzó el movimiento software libre en 1983 cuando anunció el plan de desarrollar el sistema operativo GNU para ser totalmente de software libre. Hoy en día, GNU se usa conjunto con el kernel Linux en la combinación GNU/Linux (GNU con Linux). En castellano, "GNU" se pronuncia como "ñu".

El estado argentino y la educación en libertad

Richard Stallman

El software libre es el software que respeta tu libertad y tu comunidad. Si un programa no es libre, se llama "privativo" porque priva de su libertad a sus usuarios. Con el software, hay sólo dos posibilidades: o los usuarios tienen el control del programa (es software libre), o el programa tiene el control de los usuarios (es software privativo). En el segundo caso, alguien tiene el control de ese programa y, a través de él, somete a sus usuarios.

Windows es el paradigma del privativo. Microsoft tiene el control de Windows, y por eso tiene poder sobre sus usuarios. Peor, emplea este poder para imponerles funcionalidades malévolas, como muchas empresas del privativo. Se han descubierto en Windows funcionalidades para vigilar al usuario y enviar los datos a Microsoft, funcionalidades para restringir lo que el usuario hace con los datos en su máquina, y puertas traseras, incluso una con la cual Microsoft puede introducir cambios de software en la máquina remotamente sin pedir permiso.

El estado tiene la misión de organizar la sociedad para la libertad y bienestar del pueblo. Una parte de esta amplia misión, en la informática, es promover el software libre. El estado no debe nunca distribuir, ni siquiera recomendar, un programa privativo al pueblo, porque va en contra de su misión.

Las escuelas tienen una misión social también: educar a buenos ciudadanos de una sociedad capaz, fuerte, independiente, solidaria y libre. En la informática, esto significa enseñar únicamente software libre, para graduar a usuarios hábiles de software libre. No deben nunca enseñar dependencia de un programa privativo. Las escuelas deben también enseñar el espíritu de buena voluntad, el hábito de ayudar a los demás. Por lo tanto, cada clase debe tener esta regla: "Si traes un programa a la clase, debes compartir copias con tus compañeros, incluso su código fuente por si acaso alguien quiera aprender. Por lo tanto, no se permite traer un programa privativo a la clase."

¿Qué está haciendo el estado argentino en este campo? Lo contrario. Con su programa "Conectar Igualdad", está prestando netbooks que contienen Windows a los chicos de 12 años. El estado no debe distribuir programas privativos, pero actualmente distribuye muchos de esos programas a sus niños. Las escuelas no deben enseñar programas privativos, pero las escuelas que reciben esas máquinas suelen enseñarlos a todos sus alumnos.

Sean los que sean los motivos de ese plan, su efecto es evidente: implanta la dependencia a Microsoft en la próxima generación, y condena el país a la maldad de Windows. Entonces otro nombre, "Condenar a Maldad", me parece más apto que su nombre oficial.

Las máquinas no vienen sólo con Windows. También tienen el sistema operativo GNU/Linux, aunque en una versión parcialmente privativa que no presenta un ejemplo claro de la libertad. Pero la presencia de GNU/Linux en estas computadoras no cambia mucho su efecto. Ofrecerles a los chicos Windows pero también GNU/Linux es como ofrecerles tabaco pero también una ensalada. Peor, en este caso es una droga a la cual muchos de ellos ya son casi adictos.

Cuando el chico recibe un netbook con Windows y GNU/Linux, ya sabiendo un poco manejar Windows y no habiendo visto nunca GNU/Linux, su camino más fácil es seguir usando Windows, y así hacerse más dependiente de Windows. Pero aunque algunos deseen cambiar, no se les permite hacerlo, porque muchos docentes les exigen usar Windows.

¿Por qué lo hacen? Por ser su camino más fácil, evidentemente, pero no sólo por eso. Los netbooks vienen con aplicativos privativos que sólo corren sobre Windows. Uno de ellos actúa como canal de comunicación entre el docente y los alumnos. Su uso requiere que ambos usen Windows. (También le quita al alumno toda su privacidad y el control de su computadora.)

Entonces, el plan dirige sistemáticamente la educación secundaria del país bajo el poder de Microsoft. Es un desastre para la libertad, la solidaridad y la independencia del país.

Es evidente que enseñar Windows a tres millones de chicos no es promover el software libre, pero una parte del movimiento software libre argentino, hipnotizada por la presencia de GNU/Linux en los netbooks, se ha convencido de que la entrega de este sistema es un avance. Lo sería, de no ser la otra cara de un desastre. Algunos han conseguido empleo en el plan, escribiendo software libre, y no quieren perderlo; aunque no son culpables del mal que el plan hace, tampoco pueden criticarlo.

¿Cómo contestan los del equipo del programa? Dicen un montón de hechos que no enfrentan este punto sino que dirigen la atención fuera del punto.

Dicen que soy norteamericano. Es verdad. La empresa cuyo sistema imponen en las escuelas argentinas es también norteamericana. Si ser norteamericano debe provocar desconfianza, ¿no se aplica a ambos?

Hacen alarde de haber distribuido un millón de laptops a los chicos del país. Supongo que lo han hecho, pero ¿es bueno o es malo? Visto que su efecto es someter el país a una empresa, hubiera sido mejor no hacerlo.

Dicen que es un gran avance hacia la inclusión digital, pero ¿inclusión en qué? ¡En Windows! Un sistema privativo, y con funcionalidades malévolas.

La inclusión digital no debe ser tomada como una meta categórica, porque puede ser buena o mala según en qué nos incluya. Incluir a la gente en Windows es un daño social; la misión del estado exige más bien extraerla. El estado debería montar un plan nacional de extracción digital de los usuarios de Windows.

Dicen que así promueven la igualdad, pero la igualdad es una meta equivocada cuando se trata de someter igualmente a todos.

Dicen que el plan emplea a programadores que desarrollan programas libres. El trabajo de ellos es bueno, pero no cambia el hecho de que el efecto principal del plan es imponer Windows al país. Un bien de tamaño medio no justifica un enorme mal.

Es urgente que los argentinos reconozcan que este plan es dañino, y exigan que el estado lo cambie para no distribuir Windows, porque va inspirando imitaciones en las provincias y ciudades del país. Por ejemplo, el gobierno de la ciudad de Buenos Aires tiene su Plan Esclavi-Sarmiento para distribuir computadoras con Windows a los niños en las escuelas primarias, implantando la dependencia a una edad aún más joven. La provincia de Córdoba tiene otro plan parecido, Internet para Enviciar. No importa quiénes lo hacen, ni por qué: es dañino y tiene que cesar.

Supe de este desastre después de mi conferencia en Neuquén. Me reuní con unos alumnos, sostenedores del software libre, que me contaron que les dieron computadoras con Windows y luego les ordenaron usar Windows en la clase. Uno me dijo que "reprimen a los que borran Windows." Una maestra me dijo que habían reemplazado Windows en los laboratorios de su escuela, pero ya vuelve dentro de los netbooks. Fui a Posadas y los docentes me contaron cosas parecidas. Entonces reconocí que es la hora para luchar.

Hasta el comienzo de este plan, podíamos debatir y convencer con tiempo. Algunas escuelas adoptaron el software libre y podíamos tener esperanza de que otras lo hicieran. Ya es casi imposible que una escuela secundaria pública lo haga: los netbooks amontonan una pared muy difícil de superar. Antes podíamos fomentar leyes de software libre en las provincias, pero las provincias ya no pueden desarrollar políticas independientes para la informática en la educación. No resisten la presión de aceptar los netbooks con sus políticas impuestas.

Argentina tiene que luchar hoy, porque con el tiempo la lucha sólo se hará más difícil.

Hace falta resistencia práctica. Resistencia de los alumnos: que se organicen en grupos para borrar Windows y desafiar firmemente las ordenes de reinstalarlo. Deben decir, "Haremos el trabajo, pero no con Windows." Resistencia de los padres: que digan, "No permitimos Windows en nuestra casa; no enseñen Windows a nuestros hijos." Resistencia de los docentes: que no enseñen programas privativos en sus clases. Resistencia de los que forman a los docentes: que les enseñen a no usar Windows. Resistencia del público: que apoye a los alumnos, a los padres, y a los docentes.

Vi en Buenos Aires, en una pantalla sobre una avenida importante, una publicidad vídeo de los netbooks. Los presentan como un gran acontecimiento y esperan la admiración del público. Nuestra lucha es para que la implantación de Windows reciba no alabanza sino reprobación, hasta que cambien la práctica y protejan la independencia y libertad del pueblo argentino.


Copyright 2011 Richard Stallman

Bajo la licencia Creative Commons BY-ND 3.0 Unported

Posted by Hipatia

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